miércoles, 24 de febrero de 2016

El amante japonés: ¿Qué significa el amor en la vejez?




Como bien había escrito en la primera entrada de este blog, Isabel Allende ha sido una de 
mis escritoras favoritas, la conocí en la adolescencia y la llevé conmigo a través de los años hasta llegar a esta etapa de crecimiento y de cambios. 
Sin embargo, es bien conocido que las personas, los hechos, los pensamientos y los sentimientos van variando con el paso del tiempo y las perspectivas por donde se miran evolucionan constantemente,
Esta no fue la excepción y me apena decir que, a pesar de que le tengo un cariño muy grande a Isabel, por haberme arrastrado sin darme cuenta al mundo de las letras, de las historias de fantasía, de los sueños y del amor, ahora me es posible mirarla desde otra perspectiva como escritora, como ser humano, como cuenta cuentos. 
El amante japonés (2015) fue una novela que esperé comprar durante meses, por saber que era un nuevo libro, por saber que hablaba sobre la vejez, por haberme sido muy recomendado en videos, reseñas y otros medios y porque, sabiéndola a ella ya entrada en años, supuse que la historia sería contada desde la mejor perspectiva posible, la perspectiva de una mujer que ha vivido tanto desde sus primeros años de conciencia. 
Sin embargo, de todas las novelas que he leído de esta gran autora, no puedo recomendarlo con la vehemencia de las personas que también lo han hecho y que aseguran que este es uno de los trabajos más sinceros y con una gran cantidad de esencia de Isabel. Pero dejo al, lector la desición de leerlo o no, para que forme un criterio  propio  sobre lo que significa la vejez y el amor plasmado en una novela. 
La historia se desarrolla en San Francisco, y comienza con la vida de Irina, una adolescente inmigrante que encuentra trabajo en una residencia para personas de la tercera edad, con el tiempo, Irina se vuelve una chica querida por todos y logra captar la atención de Alma, una mujer misteriosa que vive aislada del resto de los inquilinos y al margen de todo lo que ocurriera en dicho lugar. Alma invita a Irina a convertirse en su asistente y escribir la historia de su vida y, con el paso del tiempo, logran establecer un lazo de amistad muy poderoso. En el camino, el nieto de Alma, Seth, conoce a Irina y se enamora por completo de ella, busca acercarse a ella pretextando querer escribir un libro sobre sus raíces familiares apoyándose de la memoria de su abuela para dicho propósito y, con el paso de los meses, descubren que Alma ha tenido un interesante secreto por años que la obliga a salir de la residencia en ciertos momentos y esconder cartas y ramos de flores que llegan repentinamente a su departamento. 
Es cuando entra en escena Ichimei Fukuda, hijo de un jardinero japonés que trabajó para la familia de Alma hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial, suceso que los obliga a exiliarse a un campo de concentración norteamericano luego del atentado a Pearl Harbor. 
Alma e Ichimei crean un lazo tan fuerte desde pequeños, que años después, cuando la guerra termina y la familia Fukuda logran retomar sus vidas, se convierten en amantes y logran mantener viva la relación a través de los años y los matrimonios de cada uno. 
Dejaré la reseña hasta ahí para aquellas personas que decidan leerlo ya que el resto sería acabar con el enigma de la historia, y me voy a concentrar en los puntos por los cuales no me gustó el Amante Japonés.
El primero de todos, es que a pesar de que muchas personas, calificaron la escencia de este libro como la misma escencia que Isabel mostró al escribir "La Casa de los Espíritus" (1982), no puedo aún encontrar las similitudes de los mismos. En El amante Japonés, Isabel Allende parece narrar las historias de cada uno de los protagonistas de manera rápida, inconclusa y un poco confusa, deja partes de la novela sin desarrollar por completo y aquellas que llega a desarrollar, parecen haberse escrito apresuradamente. Mientras que en la casa de los espíritus, Isabel deja la sensación de poder conocer un mar de historias, de vidas y generaciones en tan solo unos cientos de páginas, logra definir cada uno de sus personajes y darles una característica muy especial. 
Otro punto que me pareció inconcluso, es la historia de la familia Fukuda, en entrevistas Isabel comentó que se dedicó a investigar sobre los campos de concentración que Estados Unidos creó para los Japoneses, a pesar de que su impacto no fue tan violento como aquellos construidos por los nazis, sin duda fue una época difícil para cientos de japoneses con nacionalidad americana, que, sin encontrarse partícipe de dicha guerra, fueron marginados y expulsados por la sociedad en la que habían vivido por años o décadas. Es algo lamentable que Isabel no pudiera dedicarle más capítulos a esa etapa de Ichimei, ya que de todo el libro, ese era uno de los aspectos más interesantes de la novela, se trata de un tema poco difundido por la historia y probablemente impune y una de las características principales de la autora es que, además de su realismo mágico, sus historias siempre están plasmadas de algún hecho histórico importante y generalmente dedica muchos de sus capítulos a explicarlos y narrarlos a través de los personas que inventa, pero esta ocasión no fue similar. 
El siguiente punto es el personaje de Irina, la chica que llega a trabajar para Alma después de unos meses de conocerla, este es un personaje que en cada momento de la novela, pude sentirlo parecido a Maya, no tanto en los gustos ni en la forma física si no en la característica del personaje, una chica sola que tiene un pasado oscuro y sale del lugar donde reside para poder dejarlo atrás, a mi parecer, los personajes juveniles modernos, no son el fuerte de la escritora, 
Y por último, el tema de la vejez, Alma cuenta desde su perspectiva lo que significa para ella ser vieja, sin embargo, creo que en realidad no logra transmitir el mensaje que quiere, las hojas se llenan con explicaciones sobre lo que es la vida, la juventud, el amor, sin embargo no sentí haber aprendido una experiencia como casi siempre pasa con sus libros.
Debo aclarar, que estas solo son interpretaciones mías a raíz de mis propias experiencias y de lo que he vivido como lectora con Isabel Allende, respeto como siempre, la disciplina de la autora de sentarse por meses a escribir un libro y no terminar hasta la última letra, admiro la capacidad que tiene de poder encontrar algo digno de contar en una plática cotidiana, o en una imagen que se le presente de repente y debo decirle al lector, que, si se siente atraido por la novela, no se abstenga de leerla, a mi parecer, nos guste o no un libro, siempre podemos aprender de él, de qué esperamos como lectores, como aficionados, como admiradores y que buscamos encontrar en las hitorias que se nos presentan. 

Datos Generales: 
Título: El amante japonés
Autor: Isabel Allende
Año: 2015
Editorial: Plaza & Janes
Lo encuentras en: 
Amazón: http://www.amazon.com/El-amante-japon%C3%A9s-Spanish-Edition-ebook/dp/B00XKDXZJ2

En palabras de la autora. 


Casa América [Casaamerica].(2015, octubre, 13). El amante japonés, de Isabel Allende [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=QkTxHPPfsdY

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